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Una isla a pedales

Por Janine Costa


Siempre me gustaron los deportes extremos.  La sensación de sentir la adrenalina en medio de la naturaleza es una de mis aficiones preferidas. Escalada, días de trekking en la montaña, downhill en bicibleta o slackline son planes recurrentes para los días de feriado.

La idea de hacer un viaje en bicicleta estaba pendiente en mi lista de aventuras, y tan pronto como se me plantó la oportunidad, decidí destino y cogí un mes de vacaciones en mi trabajo. Mi destino: Cuba.

Hace tiempo que la isla más grande del caribe estaba en mis pensamientos: música, sol, playas paradisiacas, montañas con leyendas…que más se puede pedir cuando planeas unas vacaciones! Inmediatamente supe que iba a pedalear la isla entera.

Le comenté mis planes a un amigo mexicano y éste se apuntó enseguida. Ya tenía compañero de aventura.

En poco tiempo el plan empezó a tomar forma. Ya  habíamos  garabateado un mapa con la ruta aproximada,  aunque en realidad, lo único que sabíamos era que nos encontrábamos en el aeropuerto de La Habana y tomaríamos un bus hasta Santiago de Cuba. Esta ciudad, a doce horas de la capital ubicada en el extremo oriente de la isla, sería nuestro punto de partida y regresar a La Habana sería nuestra meta. El resto lo decidiríamos en el momento y en el lugar. Yo iba con la mente abierta, con cero expectativas y con muchas ganas.

Llegó el día. Bicicleta en caja y un sobrepeso que pagué por mi inexperiencia en el empaque. Tras un vuelo de 5 horas empezamos a descender. . Al ver la isla tan grande desde lo alto me cuestioné lo que estaba por hacer. Pero a la vez me sentía emocionada. Por fin haría un viaje largo en bicicleta.

 

Paisajes y dudas de oriente

Comenzamos por la parte mas dura. Todo el oriente está  destrozado por los ciclones y huracanes que azotan la zona.  Las carreteras llenas de huecos y polvo fueron un gran reto para empezar.

Atravesamos la Sierra Maestra con un poco de lluvia que nos refrescaba del calor  que estaba fuertísimo . Aquí elpaisaje es maravilloso.  La carretera bordea la costa y se esconde en sus montañas.  Después de unas subidas interminables, muy duras y agotadoras, vino la recompensa: unas bajadas a toda velocidad en las que disfruté mucho gritar a todo pulmón. Me sentía totalmente libre.

El oriente es la parte menos turística y más desolada. No hay mucho transporte público, solamente camiones que se mueven para trasladar gente  de un pueblo a otro.  En general en Cuba la gente usa mucho la bicicleta para recorrer distancias cortas, también carretas jaladas por caballos, o mulas para distancias más largas.  Es normal encontrarte con gente en el camino que va al mismo ritmo y poder conversar con ellos se hace muy fácil. Cada vez que decíamos que estábamos atravesando la isla nos decían que estábamos locos, concretamente, su respuesta era: “¡ayayay candela!” También, otra de las respuestas era: “Que buenas piernas”!!. Esto con un acento cubano que me causaba mucha risa.

 

Frutas, soledad y hurras de Fidel

Rápidamente encontramos nuestra rutina. Nos despertábamos a las 6am, aún de noche,  empacábamos las alforjas, desayunábamos, y a las 7am ya estábamos montados en las bicicletas con nuestro próximo destino en mente, a donde llegábamos después de 5 o 6 horas.  Acalorados, empapados en sudor y hambrientos, nuestro siguiente reto era encontrar una casa donde quedarnos y comer. 

Nunca tuvimos problemas en encontrar hospedaje, hay una red de casas particulares en todas las ciudades mas importantes de Cuba. Y comida tampoco nos faltó. Es fácil encontrar puestos de comida en la carretera donde venden plátanos, mangos, piñas, mamoncillos y hasta algunos puestos donde podíamos comprar batidos de frutas y café.

A pesar que éramos dos siempre fue un viaje muy personal. Durante muchos tramos de la ruta es natural que uno tome la delantera mientras el otro lo sigue, y eso hace que el trayecto se vuelva solitario y meditativo. Sobre todo cuando atravesamos la mitad de la isla, y las rectas se volvieron interminables, planas y aburridas.  Tu, y tu respiración. Tu, contigo. Por momentos estos encuentros resultaban intensos. Las lagrimas y las carcajadas también tuvieron sus momentos de protagonismo en alguna de las travesías.

Todo Cuba está lleno de mensajes sobre la revolución y el comunismo. Son frases del Ché Guevara, Fidel Castro y José Martí. Hubo una en particular firmada por Castro que se convirtió en un mantra de fuerza para mí: “Los que luchan vencen, y los que perseveran triunfan.” Otra que llamó mucho mi atención fue: “Cambia todo lo que tiene que ser cambiado”. Cada una me sirvió en momentos distintos y las tengo presentes hasta hoy.

 

Un final feliz

El máximo tiempo que nos quedamos en un sitio fue de dos a tres días, en los que aprovechábamos para lavar ropa, limpiar nuestras bicicletas, aceitarlas y, por supuesto, disfrutar del lugar: nadar en el mar, montar a caballo por los valles y recuperar energías comiendo rico. El menú, casi siempre, estaba compuesto por “congrí” –el típico arroz con frijoles revuelto–, una ensalada de pepino y palta, y pescado. De postre, fruta, y al final el infaltable café bien azucarado, como lo toman ahí. 

El último día de pedaleo antes de llegar a La Habana, en el pueblo de Soroa, nos encontramos con una pareja de bicicleteros. Para nuestra sorpresa descubrimos que se trataba del español Álvaro Neil, el clown que desde hace nueve años recorre el mundo en bicicleta. Lo acompañaba Martina, una suiza que había viajado en bici desde la Patagonia hasta Alaska, donde se conocieron. Pedaleamos un tramo juntos y compartimos algunas experiencias de viajes. Y entonces lo supe. Este no iba a ser mi último viaje en bicicleta. Era el primero de muchos.

Viajar te da libertad, te abre la mente y el corazón.

¡Viva la bicicleta!

CUBA SEGURA

En general, Cuba es un destino muy seguro para viajar. Están prohibidas las armas, y como todo esta totalmente controlado por la dictadura, casi nadie se atreve a hablar ni actuar mal. Pero a medida que la confianza crece, crecen también las quejas de los cubanos por su situación política, siempre atentos a que nadie del CDR (Comité de Defensa de la Revolución) los escuche, para evitar problemas.

 

NUESTRO RECORRIDO

Santiago de Cuba-Chivirico-Pilón-Manzanillo-Las Tunas-Camagüey-Ciego de Ávila-Sancti Spiritus-Trinidad-Cienfuegos-Playa Girón-Jagüey el Grande-Matanzas-La Habana-Cabañas-Viñales-Pinar del Río-Soroa-La Habana. 1756 km en bicicleta durante 21 días pedaleados.